martes, 17 de noviembre de 2009

No somos tan "open mind" como pensábamos...


Si nos sentíamos abiertos a cualquier cosa que surja, y preparados para afrontar las cuestiones ya debatidas... la cuestión del matrimonio gay nos demostró que no es así.
A partir del año 2001 estados europeos (creo que Holanda y Bélgica) comenzaron a legalizar la institución del matrimonio entre sujetos del mismo sexo, seguidos por España en el año 2003, y más países posteriormente.
Reciente fue la adopción de esta corriente en estados americanos como Massachusetts y California. ¿Cómo saldrá esto en Argentina?
Me incluyo: cuesta imaginarse la celebración del matrimonio entre dos personas del mismo sexo, más aún en un país de gran raigambre católica, donde se suelen respetar los sacramentos, y su origen.
La cuestión se plantea por dos asuntos: -Quienes contraen matrimonio (y me refiero exclusivamente al denominado "civil") adquieren una serie de derechos eventuales a suceder al cónyuge que fallezca, en una porción legalmente determinada de su patrimonio. Asimismo, el status de "casado" abre las vías para procesos de adopción. Y por último, y a modo de no ser tan extenso, el derecho a pensión que emerge del fallecimiento de uno, en favor del otro.
Y en esos tres aspectos es donde básicamente quienes conviven en parejas homosexuales se sienten excluídos. Y su reclamo es que tanto la posibilidad de adoptar, como de suceder, como de obtener una pensión justa, se otorgue también al gay. El instituto de la unión civil, entiendo, no prevé estos efectos.
Los sectores eclesiásticos se oponen firmemente. El argumento es que "el matrimonio fue hecho para el hombre y la mujer, y no para personas del mismo sexo". Sin embargo, sectores más "aggiornados" reconocen que el tiempo pasa y las costumbres también. (Recomiendo leer la nota que salió en la Revista Veintítrés -de tapa- y el comentario del Padre Luis Farinello).
Pero los sectores a favor de impulsar esto no requieren ser casados por Iglesia, sino el "civil", el acto jurídico que modifica el estado de las personas. Si el matrimonio según la Iglesia es para distintos sexos, que así quede para ellos.
No tengo mucho más leído, pero me parece súper piola la iniciativa. No porque querramos ser más avanzados, sino porque no podemos dejar de reconocer que hay muchísimas parejas en las que la falta de una institución como el matrimonio motiva que gente pueda quedar sin un peso, que no se pueda criar chicos...
Y acá aparece otro interrogante más: ¿Qué ocurre si se le permite adoptar a una pareja homosexual? ¿Puede llegar a tener una crianza diferente? AHI ESTA EL ERROR... si se plantea que la crianza es diferente, eso ya implica ver a la comunidad homosexual como gente diferente de uno. Y se llama prejuicio. Yo, personalmente, entiendo que así como de parejas heterosexuales han nacido hijos tanto homosexuales como heterosexuales, las parejas homosexuales, tendrán tanto hijos homosexuales como heterosexuales.´
En fin... yo estoy claramente a favor de esta iniciativa, que se yo... es un pasito más para llenar cráteres legales.
Saludos.-