viernes, 9 de octubre de 2009

¿¿¿Y los menores???

Constantemente nos preguntamos cual es la solución para el gran problema de inseguridad -para algunos una sensación, para otros una realidad- que nos afecta día a día.
Y lo cierto es que los argentinos tenemos una particularidad, que es la de estar preparados para desempeñarnos en todas las ramas posibles de la vida: Si Maradona no pone el equipo adecuado, cada uno de nosotros sabe solucionar la cuestión y llevar a Argentina al Mundial. Si el gobierno propone y no cumple, cada uno de nosotros sabe como llevar las riendas del país.
Con el tema "inseguridad" pasa lo mismo.
Estoy completamente seguro de que si recurrimos a cada argentino, uno por uno, todos van a decir como se soluciona el problema, y difícilmente alguno con un poco de criterio diga: "la verdad no tengo ni idea, no estoy preparado para ello".
-Hay que bajar la edad de imputabilidad, que a los ocho años empiecen a pagar lo que hacen;
-Hay que poner penas más duras, así no molestan;
-A los violadores tenemos que castrarlos;
y así se podría seguir horas y horas.

Pero claro, sucede que la cuestión no está en manos de 40 millones de personas, sino que está en manos de dos cámaras legislativas, y posteriormente, en cuanto a la aplicación de lo que estas deciden y expresan, en manos del magistrado.

No voy a decir por donde creo yo que empieza la solución (lo cual quiero desarrollar aparte, dado que es no sólo para menores sino para todos los que resultan imputados de un delito) sino destacar tan sólo un problema que es claro obstáculo para darnos cuenta de porque las cosas andan como andan.

En primer lugar, se ha creado un fuero penal juvenil en la Provincia de Buenos Aires, donde la idea es llevar adelante un proceso con juez penal, fiscal y defensor, y asegurar al menor el respeto de todas sus garantías.

Eso me parece bárbaro. Está claro que hay garantías a respetar, y todos merecen tener un "debido proceso". Ahora bien, el primer problema es confundir "garantismo" con "boludez".
Uno no es garantista por ponerse una careta de Superman, y sancionar una norma por la cual al menor hay que denominarlo "joven en conflicto con la ley" y por la cual ante una fuga, hay que decir que el mismo hizo "abandono unilateral del tratamiento".

Esto es HIPOCRESÍA. Si una persona que no cumplió los 18 años de edad (en cuanto a responsabilidad penal) es acusada de un delito, es un menor, sin que ello sea despectivo, y si se acredita su ilícito, no es un joven en conflicto, ese menor cometió un delito, es delincuente. Y eso no implica, en modo alguno, menoscabar derechos de los chicos. Al contrario, si hay tanta discrecionalidad de un "joven" para ir al quiosco amigo, adquirir por una módica suma una "Bersa" y salir de gira a buscar "altas llantas" y tirar tiros, también debe darse cuenta de que no se le tiene que dispensar el trato de un niño del jardín maternal. Pero esto no pasa.

Lo mismo con las fugas. No hay abandono del tratamiento, hay un sujeto sometido a proceso que se está fugando del establecimiento donde se encuentra alojado.

Quizás alguien lo lea y se pregunte ¿En qué ayuda esto a mejorar las cosas? la verdad, no creo que ayude en forma directa, pero creo que sacarnos esta falsedad de encima, nos va a ayudar a todos a tratar las cosas con un poco más de seriedad y como se debe. Repito: no implica empeoramiento de las condiciones de nadie, sino el trato justo y necesario.

Hasta la próxima, y espero nadie se sienta ofendida/o por las cosas, espero sus aportes...
Un abrazo!

3 comentarios:

  1. Juany, soy nacho, tu ex cumpa de la facu UBA.

    Está bueno que te metas en esto del blog, yo hace tiempo lo hice, con cuestiones políticas que es lo me llama.

    En relación a los menores no estoy tan de acuerdo juanete; sea cual sea el rótulo que le pongas, el menor es un cliente más de este sistema penal clasista y selectivo. Fijate que cuando te referís a ellos decís "bersa" o "llantas" que son expresiones típicas de un "pibito chorro", es decir, de alguien que seguramente viva en condiciones de pobreza. Con esto ya das por superada cualquier discusión que cuestione el verdadero quid de la cuestión: delincuencia = pobreza. Ese análisis sería más profundo y abarcativo.

    Quizá la discusión terminológica de si son "delincuentes" o "menores", "fuga" o "abandono del tratamiento" deba ser dada en el marco del derecho internacional al respecto, ya que suelend devenir de los tratádos este tipo de conceptos.

    A mi, personalmente, siempre me pareció absurdo ser comprensivo desde los términos y represivo desde los métodos. Mal que nos pese, los menores son sometidos a condiciones iguales o peores que los adultos, por lo cual, buscar ser "politicamente correctos" desde la redacción de las normas parecería un despropósito.

    Bueno loco, suelo irme a la mierda cuando contesto. Te repito, me alegra que un tipo con tu capacidad se dedique a desparramar lo mucho que sabe.

    Salud!

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  2. Nachito! che gracias por meterte, ahora me voy a poner a leer un poco tu blog.
    La verdad es que sí, es mas que interesante este espacio, así que ya iré viendo que es lo que surge.

    En cuanto a tu postura, la entiendo y creo que, razón no te falta. Lo que pasa es que, al menos en mi modo de ver, las expresiones que vos mencionabas son típicas de un pibito chorro... pero porque justamente no admitimos que -no un 100%- pero un enorme porcentaje de la delincuencia viene de la pobreza (ojo, la pobreza no es el indicador directo, sino la falta de educación.) Y aclaro, de ese modo lo veo yo.

    En cuanto a las terminologías, que como vos decís vienen de afuera, vengan de donde vengan resulta hipócrita aplicarlas en nuestro país, donde vos y yo sabemos que nuestra realidad no es para nada asimilable a la de otras potencias que suscriben instrumentos a diario, y se pueden dedicar a hacer un tour por Ginebra mientras van a la Convención a firmar.

    Y con lo de comprensivo, justamente eso es lo que quise explicar. Por ahí no fui claro, pero de movida me parece absurdo (más allá de ser o no represivo en lo fáctico) ser comprensivo con los términos, porque los términos no generan ninguna ayuda. Indirectamente hacen muy perverso a este sistema que vos nombrabas, porque en los papeles se tutela a quien no se le brinda nada entre paredes.

    Un abrazo enorme y espero novedades tuyas que hace mil no hablamos!

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  3. Permiso gente,
    me voy a meter quizás un poco más desde una óptica respecto a la lingüística y el uso del mito que supo explicar tan bien el Sr. Roland Barthes.

    Nacho, me voy a tomar el tupé de hacer un cierto análisis de tu comentario, afilado por cierto (mis felicitaciones), del post de Juani. Como bien dice Barthes el mito es una forma de polarizar la realidad y no hablo de un mito categorizable junto a las aventuras homéricas sino a un objeto que tiñe la realidad queriendo poner algo más en juego y a la vista (en tu caso, inconcientemente).

    A donde voy con todo esto te preguntarás. Es simple, haciendo un pequeño análisis basta decir que a la hora de tratar a la terminología que usó Juani no hiciste más que caer en un espiral: las comillas al referirte al pibito chorro lo denotan. Las comillas en este caso no son un recurso para la cita textual (obviamente no porque pibe chorro es un término que Juani nunca usó), sino una forma de referirte a algo que te es externo y extraño. Ya sea por tu falta de uso (lo dudo) o tu desacuerdo, pero es algo que no terminás de asociar a tu léxico. Como si pusieses una barrera entre ese mundo y el tuyo (y está mal que exista, pero puede ser real).
    El lenguaje también está impregnado de clasismos, es decir ni el mio ni el tuyo son la excepción.

    Vayamos todavía un poco más atrás en tu crítica: hablás de un sistema penal selectivo (estoy de acuerdo en lo clasista). ¿Acaso no es lo que queremos? Un sistema penal efectivo no es el que no selecciona, sino el que selecciona con criterio. Por ende, se desprende de tu retórica y por oposición que lo que estás buscando es que seleccione algo más que los pobres (estoy de acuerdo con esto)pero no es la forma, es decir, lo mismo que le estás criticando al autor.

    Desnutrir un argumento según un prinicpio sociolinguístico y seguir llamando "cliente" a un ciudadano lejos de cualquier consideración económica es algo tenebroso.
    Tu crítica embanderada en la pureza del lenguaje (y atacándolo al mismo tiempo)pierde sustancia cuando el totalitarismo sigue arraigado a la tipografía.

    Estoy de acuerdo con Juan en su último comentario respecto a los sistemas internacionales del derecho y a la indepencia que debemos mantener de ellos a la hora de resolver esta clase de problemas. Pero por una simple razón con la que supongo vas a estar de acuerdo. Los niños de Etiopía no sufren de los mismos flagelos (sus padres muchas veces, y acá está el derecho de los adultos, propio de cada país)que los menores de Argentina o de Francia.

    Lo que Juan está tratando de explicar en ese parágrafo es que simplemente el lenguaje en estos casos es un termómetro perfecto de la distancia que existe entre el término "menor" (con la pureza de este término) y quien emplea la terminológía (sobre todo cuando se habla de conseguir un revolver).

    El lenguaje no es transparente, y es el armar principal del derecho; y también de la poolítica, pero acá es más herramienta que otra cosa. Ese es el verdadero problema.

    Saludos.
    -Juan

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